miércoles, 26 de mayo de 2010

Ilustración: Próximamente en Cines

TRÁILER MATAPRÍNCIPES




Aunque sostengas la luz, aunque el Sol coma de tu palma...
El cielo sólo obecede a los Dioses, Salem de Valyria, y la noche cae sin remedio...
Desespérate, luciérnaga entre murciélagos, tus estrellas se están apagando, ¿lo ves? ¿Allá? ¡Sí, allá...! ¿Lo ves?

Llegas tarde, Salem, y quizás el Destino no perdone tu descortesía.
Sigues llegando tarde, amigo... y cuando llegues,
la cama ya estará fría.

¿Se habrá ido ya Hervira?






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Espléndido Tráiler hecho por Gon, que quiso matarme un poco de la alegría, y se decidió por
regalarme esto. ¿Precioso, verdad? Vale, más que precioso... Es tan proooo, me encanta,
me encanta, me encanta, se merece un altaaaar... Y si no fuera porque es vídeo y esas cosas
no se pueden colgar en un mural, iría directo. ¡MUCHAS GRACIAS!
¡Salem y Hervira se arrodillan ante ante ti!




lunes, 17 de mayo de 2010

Otros: Break


A long day alone
Emptiness is so real
Never having peace of mind
Running from what I can't see
And there is nowhere left to hide
Turn and face these empty eyes
All alone, heart untold
Trying to find

Break me down replace this fear inside
Take this nothingness from me
I want to find
I want to shine
I want to rise
Break me down

I try to find myself
I find the stranger trapped inside
And I'll take one more step away
From the face I used to recognize
Familiar shadows closing in
Suffocating fear descends
It comes alive, uncovered eyes

I'm trying to find
Break me down replace this fear inside
Take this nothingness from me
I want to find
I want to shine
I want to rise
Break me down

Replace this fear inside
Take this nothingness from me
I want to find
I want to shine
I want to rise
Break me down

Break me down
I want to find
I want to shine
I want to rise
Break me down...

Break me!

miércoles, 12 de mayo de 2010

Ilustraciones: [ARMAS I] Victoria

Victoria
DRELLIA's Sword



Victoria es dorada, brillante, con un fulgor que nada tiene que envidiarle al sol, ni por su color, ni por su grandeza. Como todo filo élfico, sigue la ley de vida de quienes la crearon... su hoja es resistente al tiempo y al polvo, no se mella, no pierde filo y siempre está impoluta de óxido, rayaduras y de las manchas amargas que dejan las derrotas.
Victoria está adornada por runas élficas, que aparentemente, pertenecen al Arcano Mágico, no obstante, contra lo que muchos piensan, no le conceden a la espada ningún poder particular, pues Drellia de Porthios insistió especialmente en ese punto. Sus forjadores, resignados, se limitaron a grabar el nombre "Victoria" por un lado, y por el otro, el lema de la familia de Porthios.
Pero Victoria no es una mera espada, es algo más, pues no consiste en un mero filo, no. Más allá del mango, cuenta con otra prolongación, una cadena de dos metros y medio de longitud, también dorada, que une la empuñadura con una daga circular... la cual, tiene un filo tan peligroso como la espada en sí.










- [...] ella nunca conoció la derrota, Salem. Después de todo... jamás habría desenvainado otra espada que no fuera su
Victoria.










Ilustración (c) Sabrina Rguez.


Drellia tardó mucho en encontrar una espada a su gusto, de hecho, fue en la cumbre de la desesperación, cuando Diviana K'khiria apareció con ella. Drellia nunca tuvo intención de tomar esa espada que no había sido forjada para ella, pero al probarla... tanto ella como la elfa supieron que Victoria era suya, y que ninguna otra podría serla.
Muchos rumores corren sobre esta espada, sobre todo tras la guerra de los Diez Días, dónde los reinos de la costa sur se enfrentaron por el poder de Porthios y de sus reinos subordinados. Después de todo, se cuentan maravillosas hazañas de leyenda sobre lo que hizo la reina de Porthios en aquellos diez días, y muchos las asocian con el inexistente poder de la espada.

lunes, 10 de mayo de 2010

Crónica I: Sueños

-¡Estúpido idealista!
-¡Amargado cobarde!
-¡Es una locura! ¡Ya no tiene sentido! ¡YA NO! -el pelirrojo se enfrentó a sí mismo cuando decidió girarse a otear una noche todavía más clara que el ambiente que allí dentro se respiraba. Su reflejo en el cristal de la ventana revelaba un rostro cansado, y que no obstante, todavía encontraba las fuerzas para crisparse con frustración y rancia ira- No, realmente, nunca lo tuvo...
-Nadie te mandó meterte en esto -sin dejar de mirar el exterior, supo que Savriel se acercaba. A pesar de que conservaba su temple mucho mejor que él, sus pasos resonaban con un cierto eco irritado-. Entraste porque quisiste, y del mismo modo, puedes salir si así lo deseas.
Sus palabras sólo sirvieron para encender el acaloramiento de Salem. El humano se giró bruscamente, para enfrentarse directamente al semielfo.
-Tú bien sabes porque metí las narices en este asunto -se adelantó con paso firme, enfatizando sus palabras-. También sabes porque estoy todavía en él. En ambos casos, hablamos de la misma razón.
-¿Entonces? ¿A qué viene todo esto? -las palabras de Savriel sonaron duras, no obstante, Salem siguió en sus trece.
-Estoy esperando a que tú salgas de esto. Si lo haces, ya no habrá nada que me ate a este nombre.
-No voy a hacerlo.
Reinó un tenso silencio; el tiempo suficiente para que el pelirrojo pudiese tranquilizar el impulso de buscar cualquier resquicio de sensatez abriéndole la cabeza a su amigo.
-Es una utopía.
-Era nuestro sueño, ¿recuerdas?
-¡Por todos los dioses, Savriel! ¡Éramos críos! ¡CRÍOS!
-¡Cierto! ¡Y de aquellas no podíamos hacer nada, pero ya ahora sí!
-¡Fantaseábamos con sueños...!
-¡Y ahora luchamos por ellos!
-¡No! ¡Tú ya te apartaste de toda lucidez! ¿Es que no te das cuenta, Savriel? ¿¡No te das cuenta!? ¿Qué es lo que quieres? ¿Vivir un sueño que te lleve a la muerte para luego soñar con una vida? ¿Es eso...?
No se había dado cuenta, pero el Savriel llevaba un buen rato taladrándolo con su almendrada mirada. Cuando por fin lo percibió, Salem notó la angustia instalándose en la boca de su estómago.
Aquel brillo en los ojos grises del semielfo confirmaron sus temores. Aquel fulgor que imitaba el color de la luna y también su inamovible voluntad le dijo que no lograría hacerle cambiar de opinión.
-¿Y tú, Salem? ¿Qué prefieres? ¿Resignarte a la pesadilla?


Duerme...
... ya velo por tus pesadillas